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Portobelo: El paraíso histórico de Panamá

En la provincia de Colón, exactamente a 96 kilómetros, encontramos la Bahía de Portobelo, un lugar único en Panamá, donde la historia, la naturaleza, la cultura y la gente cobran gran protagonismo en un destino que no te puedes perder en el Istmo.

Bautizada por Cristóbal Colón bajo el nombre de Porto Bello en 1502, este enclave del Caribe norte panameño, fue uno de los enclaves más importantes de la época de la colonización española, ya que por aquí salían las riquezas saqueadas por los conquistadores para el reino español así como el oro y la plata que iban de Perú hacia España, y llegaban personas esclavizadas desde África así como las mercancías que venían desde España hacia las colonias. La presencia de todo este tipo de riquezas atrajeron a los piratas y corsarios más temidos del planeta como el Capitán Henry Morgan, o el temible Francis Drake, quien murió en esta localidad panameña donde, cuenta la leyenda, queda un tesoro suyo enterrado.

Ruinas de Portobelo

Pese a tener frenética actividad en sus aguas, no fue hasta noventa y cinco años después que en la Bahía de Portobelo, se fundara un pequeño pueblo con el nombre de Portobelo (1597), que contaba con apenas cincuenta casas. Las fortificaciones que alberga esta localidad, junto con la de San Lorenzo, en la desembocadura del Chagres, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1980, aunque el poco cuidado que han recibido, favoreciendo su gran deterioro, fueron agregadas a la lista de “patrimonio en peligro” por esta misma organización.

Todas estas fortificaciones se elaboraron con el propósito de proteger, entre otras cosas, el mercado, que era la base económica del imperio español aquí. A la entrada, podemos encontrar el Fuerte de Santiago de la Gloria; en dirección al pueblo encontramos el Fuerte San Jerónimo; y al otro lado de la bahía, asomando en la selva, vemos el Fuerte San Cristóbal. Las ruinas de los fuertes con sus cañones apuntando al mar, nos trasladan a esa época con historias de bucaneros y piratas, de soldados reales y africanos prófugos.

Actualmente, los habitantes de Portobelo son, en su gran mayoría, descendientes de africanos esclavizados que trajeron los españoles para cultivar los campos y construir los edificios reales. Esto ha traído consigo mucha tradición y gran riqueza cultural africana que sigue presente actualmente en los ritmos, la música, el baile, la gastronomía… recibiendo el nombre de Congo. Asimismo, igual de antigua es la tradición que acompaña a los diablos, quienes representaban a los colonizadores españoles, donde algunos lugareños se disfrazan con máscaras para pasearse por las calles del pueblo gritando y asustando a grandes y pequeños. Portobelo, alberga uno de los mejores exponentes mundiales de la cultura afrocolonial con su Festival de Congos y Diablos, cuya décima edición se celebró este pasado mes de marzo. Además, es una sociedad muy comprometida con sus raíces y tratan de preservarlas y mostrarle al mundo su cultura, constituyendo una comunidad muy activa. Además del Taller de Arte Casa Cultura Congo, donde se exhiben creaciones artísticas costeñas e indígenas que están a la venta, podemos encontrar distintas fundaciones y centros enfocados en esta misión, como por ejemplo la Escuelita del Ritmo, que enseña música y expresión artística de manera gratuita para la comunidad de Portobelo, utilizando la música como elemento de inclusión y cambio social.

En el centro del pueblo se ubica la iglesia de San Felipe, donde se aloja la imagen del famoso Cristo Negro, o mejor conocido como El Nazareno. Según cuenta la leyenda, esta imagen del Cristo llegó en un galeón español durante el siglo XVIII y luego, cada vez que trataban de zarpar de nuevo con él, una tormenta lo convertía en misión imposible. Esto hizo que el Nazareno se quedara aquí y que cada año miles de peregrinos puedan dirigirse cada 21 de octubre a la famosa Procesión del Cristo Negro de Portobelo, evento al que acuden personas de toda la región del Caribe, tradicionalmente vestidos de morado.

Próximo a la plaza en que se encuentra la Iglesia, podemos encontrar el edificio de la Real Aduana, que se encuentra restaurado desde 1998 y donde podemos encontrar un museo en el que nos detallan y nos dan curiosidades sobre las ruinas de la localidad así como de la época de la colonización española, mostrando las armas de la época, vestimentas o costumbres entre otras.

Edificio de la Real Aduana

 

Qué hacer:

Además, de su cultura y tradición, este es un emplazamiento natural maravilloso. Las playas, bosques y ríos de la región constituyen el Parque Nacional Portobelo, un área protegida desde 1976. Para dirigirte a cualquiera de sus playas deberás acercarte al puerto del Tiki Bar, situado a la entrada del pueblo frente al restaurante La Torre. Desde aquí salen las lanchas hacia las playas de Huertas, Puerto Francés y Playa Blanca. La mejor manera de acceder a estas playas es poniéndose en contacto con José (6228-9238), quien en su lancha y por un módico precio te acercará a cualquiera de estas tres playas.

Las tres playas presentan características muy similares: arena fina y blanca, aguas de color turquesa y cristalino y a sus espaldas la verde y exuberante selva que sirve de hogar a numerosos monos aulladores, monos cariblancos, así como innumerables especies de aves que constituyen un verdadero paraíso ornitológico. El precio hasta cada una de ellas se ha de convenir con José, ya que por distancia tienen diferentes costos, siendo la Playa de Huertas la más barata (no más de $10), y siendo Playa Blanca la más alejada y por lo tanto más cara (máximo $15). El bote hasta Puerto Francés puede salir por un precio situado entre ambos ya que esta entre las dos playas.

Playa Puerto Francés

Además de las playas, en el otro lado de la bahía, se emplaza el fuerte San Jerónimo una nueva fortificación en cuya loma se encuentra ubicado podemos encontrar un maravilloso mirador, y tras un paseo de quince minutos por el bosque llegamos a la Casa de la Pólvora, un lugar que servía de almacén para la pólvora de los cañones en la parte más alta de la montaña. La visita también se puede hacer en lancha o incluso si quieres darle mayor emoción y diversión se puede hacer en cayuco o kayak, siempre acompañado por un guía. De esta misma manera se puede visitar el manglar a través de los ríos de la zona. Para ello recomendamos contactar con Jason (6954-7487) quien prepara rutas tanto en español como en inglés por la zona.

Además, Portobelo y alrededores es muy buen lugar para practicar buceo. Sus tranquilas aguas hacen que aquí la palabra bucear cobre su mayor sentido, pues aquí a pesar de no ver grandes especies animales, puedes disfrutar de un maravilloso paseo a dieciséis metros de profundidad, surcando el fondo caribeño junto a elevadas y exuberantes paredes de coral. Son muchas las escuelas de buceo que hay a lo largo del país las que eligen Portobelo como emplazamiento ideal para desarrollar sus cursos. Una de las mejores escuelas que podemos encontrar aquí, por no decir la mejor, es Expedition Coiba (6663 – 0001).

De la mano de Fredy y María Fernanda, esta escuela imparte cursos de buceo, incluso a domicilio, en la Ciudad de Panamá, cuyas clases prácticas y examen se celebran en estas cálidas aguas del Caribe. Además de los cursos, también puedes ponerte en contacto con ellos (6663 – 0001) para realizar excursiones de un día con dos inmersiones, cuyo precio en caso de tener el título PADI, es de $85, mientras que el bautizo de buceo tiene un precio de $120, incluyendo, en ambos casos, transporte y almuerzo.

 

Dónde dormir:

La oferta hotelera en Portobelo es variada. Podemos encontrar desde resorts en mitad de la selva hasta hostales acogedores con la bahía a tus pies.

El Otro Lado, es un exclusivo hotel situado al otro lado de la Bahía de Portobelo, (de ahí su nombre), en el que el emplazamiento, el servicio y las instalaciones hacen las maravillas de quienes se hospedan en él. Incrustado de manera cien por cien ecológica y mimetizado de forma muy natural con la inmensa selva del Parque Nacional, este hotel ha sido tallado en su totalidad a mano por ebanistas que siguen elaborando nuevos lotes de habitaciones así como innumerables elementos decorativos. En lo alto de la loma en la que se sitúa el hotel y dentro de la finca que lo constituye, encontramos una antigua represa que crearon franceses y americanos en la construcción del Canal de Panamá, que supone un lugar tranquilo en el que poder pasear en un kayak.

Recepción del hotel El Otro Lado

Asimismo, la selva que rodea a la represa, está adecuada con senderos por los que adentrarte a explorar la maravillosa flora y fauna que rodea a este complejo y recorrer, de la mano de un guía del hotel, parte de la selva que constituye este parque natural. Además, este hotel, a pesar de su fama y su sofisticación, tiene muy presente el pasado que tuvo la región y supone una oda a la cultura afrocolonial, gracias a su decoración así como sus detalles arquitectónicos. Un lugar perfecto en el que relajarse y desconectar por completo del estrés y cambiar la contaminación acústica de la ciudad, por el tranquilizador sonido de la naturaleza.

Para aquellos que busquen una opción más económica, hay varias opciones dentro de Portobelo. Una de ellas es el hotel Casa Congo, con habitaciones perfectamente decoradas y con algunas de ellas con vistas a la bahía. Asimismo, se puede encontrar la Morada de la Bruja, un lugar con encanto , un jardín por terraza y parees pintadas por artistas que tienen en su taller, a la entrada del hotel. La Casa Rui, otra opción económica, se encuentra cerca de la Aduana y presenta habitaciones frescas y acogedoras.

 

Cómo llegar:

Llegar hasta aquí en auto propio no supone gran complicación. Hay que tomar el Corredor Norte para salir de la ciudad y desviarse a la altura de Sabanitas. Una vez atravesado Sabanitas dejando el supermercado Rey a tu derecha, deberás seguir la carretera hasta llegar a Portobelo.

En caso de ir en transporte público, desde Colón así como desde Sabanitas, puedes tomar un bus que diga Portobelo o Costa Arriba, que cuesta $1.50 y tiene una frecuencia de media hora. En caso de querer ir desde Sabanitas en taxi, también se puede, aunque deberás negociar el importe, por $20 te pueden llevar hasta el pueblo.

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