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STRANGER THINGS, LA SERIE QUE NO TE PUEDES PERDER

Sí, soy una sentimental. Volver a los 80 a través de una serie me parece genial, aunque con ello se me vea el plumero de la edad. Revivir aquella atmósfera, aquel momento con toque casi idílico hace que uno vuelva a sentirse un niño y quiera experimentar aventuras llenas de fantasía. Amigos me declaro fan de Stranger Things, para mí una de las grandes sorpresas entre las series de televisión en 2016.

Los hermanos Matt y Ross Duffer, autores de la ficción, recuperan para los televidentes la magia del cine de aquella época, homenajeando a Spielberg, John Carpenter, Stephen King, con claros guiños a E.T., Los Goonies, Cuenta conmigo, Dragones y Mazmorras y mucho más. Los mellizos Duffer llegan a las series por la puerta grande, con el éxito del año cuando Netflix aceptó su propuesta tras varios intentos frustrados con otros canales.

La historia está protagonizada por cuatro niños que viven en un pueblo cualquiera de Estados Unidos en los años 80. Son espabilados, simpáticos, graciosos, van juntos en bici a todos sitios y suelen encontrarse en un desván para jugar a Dragones y Mazmorras, el juego de rol típico de aquella generación y metáfora de la aventura que están a punto de vivir.

Una noche, uno de ellos –Will– desaparece repentinamente, como si la tierra se lo hubiera tragado. Todo el pueblo sale a buscarlo y el grupo de amigos se interna en una aventura llena de magia. No logran encontrar a Will, pero sí a Eleven (Millie Bobby Brown) una niña totalmente rapada, con aspecto sobrenatural, que apenas habla pero cuenta con superpoderes increíbles.

El resto de personajes: un poli aburrido (David Harbour) y frustrado por haber perdido a su hija, que se toma el hecho como algo personal e intenta por todos los medios encontrar al niño perdido para saldar una deuda con su propia historia. El papel de madre de Will lo encarna una magnífica Winona Ryder, actriz icono de los 90, quien se hunde con la desaparición de uno de sus tres hijos embarcándose en una búsqueda frenética llena de momentos de tensión, miedo, comedia, terror, neurosis, surrealismo. Luego hay agentes malos malísimos, empresarios crueles, secretos científicos y mucha, mucha tensión.

Pero el núcleo de la historia es un monstruo, sí amigos, hay un monstruo llamado Demogorgon, un ser espantoso, temible, devora-niños. Mamá Winona se enfrenta a la aterradora criatura con una mezcla de fiereza y locura, como lo haría cualquier madre a la que un engendro viscoso (que recuerda a Alien) se lleva de los pelos a su niño. Como lo haría yo, vamos.

En el trasfondo, la existencia del monstruo no hace más que proyectar los miedos de pequeños y adultos. En definitiva la serie gira en torno a la maldad humana, la pérdida de la inocencia, los ogros que todos llevamos dentro y, a veces, salen a la superficie obligándonos a enfrentarnos a ellos para neutralizarlos.

La primera temporada de Stranger Things ha sido el bombazo del año, tanto que Netflix confirma que ya trabaja en la segunda, prevista para 2017. No han trascendido demasiados detalles, pero en el video lanzado para anunciar la continuidad dejan entrever que seguirán jugando con las referencias a los años 80, y que habrá mucho, mucho misterio.

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